yo sé, yo sé: el título es, cuando menos, un tanto amarillista; pero primero, déjame platicarte de dónde demonios salió el título.
Resulta que estaba observando la conferencia de prensa por parte del Gobierno de la Ciudad de México con respecto al dinero que se va a gastar de la ciudad en este año, y en eso me percaté de 2 cosas que, al menos a mí, me llamaron la atención…
La primera fue cuando la jefa de gobierno, Clara Brugada, menciona:
“Es importante resaltar, que se amplio el subsidio a la tenencia vehicular, para incluir automoviles con un valor de 638mil pesos, hay subsidio para la tenencia vehicular para estos autos, con un valor menor de 638 mil opesos, mas del doble que se subsidiaba hasta ahora.. casi el triple jaja”
y la segunda fue cuando el secretario de finanzas, Juan Pablo de Botton, menciono casi como un logro monumental:
“Estamos invitando a la ciudadanía a beneficiarse de varios programas; particularmente quiero mencionar que presentamos en nuestra propuesta de presupuesto la continuidad del programa de licencia permanente… Se mantiene el pago de 1,500 pesos… Anticipamos 1 millón de licencias permanentes nuevas, lo que significa más de 1,500 millones de pesos; estos recursos, como saben y como está establecido en el código fiscal, van a fortalecer temas de movilidad, específicamente se van a usar en cruces seguros, peatones, cruces seguros en las escuelas, para fortalecer el sistema de Ecobici y 100 nuevos autobuses de RTP, y la modernización de los CETRAMS, lo que es un doble beneficio”.*
¿pero en verdad se está favoreciendo al transporte publico y a la movilidad mas alla del transporte privadp?, pues la respuesta corta es:
NO, NO LO ESTA HACIENDO
E incluso este subsidio a la tenencia vehicular representa un “gastito” extra que el gobierno trata como si fueran 10 pesos. Quiero abordar el tema de forma cronológica: primero, la tenencia; y segundo, lo ridículo que es casi regalar licencias de conducir como si fueran dulces.
Para empezar con la tenencia, hay que dejar claras unas cuentas que pueden ser complejas; trataré de explicarlas de la manera más digerible posible.
Lo que planteó el gobierno en el ejercicio fiscal de este año es que los autos de gama media-alta y las SUV familiares reciban un subsidio total.
El punto negativo es que esto, pulveriza una de las fuentes de ingresos más progresivas de la ciudad. Con esta regla, la ciudad calcula que apenas recaudará 4,588 millones de pesos por el refrendo; pero, si se cobrara la tasa ordinaria de la tenencia (aproximadamente 3% del valor del auto, de forma indexada), el gobierno podría recaudar 11,000 millones de pesos. Es decir: perdonar la tenencia le genera al gobierno una pérdida de 7,000 millones de pesos anuales.
Puede sonar como “poco”, pero en una ciudad donde se destinan 25,000 millones de pesos anuales al Metro, y considerando que renovar una línea cuesta 35,000 millones, esos 7,000 millones perdidos por la tenencia vehicular le harían mucho bien a un transporte tan usado como el Metro.
Además, este diseño —que apoya particularmente al auto particular, valga la redundancia— genera pérdidas enormes: el tráfico y el embotellamiento vehicular le cuestan a la Zona Metropolitana del Valle de México aproximadamente 94,000 millones de pesos anuales en horas-hombre perdidas y en pérdida de competitividad.
Y si nos vamos a las estadísticas, este subsidio solo beneficia al 30% más rico de la población: según datos del INEGI, aproximadamente el 70% de la población de la ciudad se mueve en transporte público. ¿Cómo es posible que un gobierno que dice estar en contra de la priorización del automóvil prefiera perdonar esa cantidad de dinero a un porcentaje tan pequeño de la ciudad (o, si lo ampliamos, del Valle de México)?
Vuelvo a poner lo que Juan Pablo de Botton mencionó con respecto a esto:
“Anticipamos 1 millón de licencias permanentes nuevas, lo que significa más de 1,500 millones de pesos”
Lejos de la buena intención que podría parecer, la necesidad de este programa es obtener recursos rápidos para posibles modificaciones en la Ciudad de México por ser sede del Mundial de 2026: es una especie de pan para hoy y hambre para mañana. O, como a mí me gusta decirlo de manera un poco vulgar: quiero lana ahorita y a la verga lo que pase después.
Una licencia tipo A, con 3 años de vigencia, cuesta aproximadamente 1,000 pesos. Lo que el gobierno está haciendo para tener un flujo de caja rápido y único es renunciar para siempre al cobro recurrente de renovaciones cada 3 años. Si vemos hacia el futuro, en unos 10 años el costo de oportunidad por esos derechos de renovación perdidos al dar la permanente superará con creces el ingreso extraordinario inicial que tanto presume el gobierno.
La laxitud en esta entrega de licencias —donde, claramente, quienes ya tenían una licencia previa quedan exentos de exámenes prácticos y teóricos, “rigurosos” solo de nombre— impacta directamente en presupuestos de salud y emergencias. Según datos de la Secretaría de Movilidad, de 2018 al más reciente (primer trimestre de 2025) “REPORTE TRIMESTRAL DE HECHOS DE TRÁNSITO”, la mayor parte de los accidentes en la Ciudad de México son por culpa del automóvil particular.
El gobierno capitalino dice que este cash rápido irá a un fideicomiso destinado a: